Asistencia Psicológica para adultos, adolescentes y parejas.


Disfunciones Sexuales.

Un trastorno sexual es cualquier impedimento que dificulta o impide el goce de la
actividad sexual ya sea por causas orgánicas o psicológicas.

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En ocasiones la vida sexual de las personas se ve influida por causas orgánicas
como problemas circulatorios o el consumo de ciertos medicamentos. Pero
cuando existe un trastorno sexual sin causas orgánicas, es conveniente
que el paciente se someta a una terapia psicológica.


Existen varios problemas que pueden afectar el comportamiento sexual de las personas.
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, ofrece una clasificación de
los trastornos sexuales y los divide en dos grupos: Disfunciones Sexuales y Parafilias.

Las disfunciones sexuales son trastornos del deseo sexual
y las parafilias son desviaciones sexuales.

Disfunciones Sexuales



Las disfunciones sexuales se subdividen en las siguientes categorías.



- Trastorno del deseo: aversión al sexo o frigidez.

- Trastorno orgásmico: eyaculación precoz o anorgasmia.

- Trastorno por dolor: coito excesivamente doloroso o vaginismo.
- Trastorno de la excitación: (sequedad vaginal, dificltades de erección).

- Trastorno de la identidad sexual: incoherencia entre el físico y la identidad sexual de género hombre o mujer.


El objetivo de la terapia es ayudar a las personas a encontrar y a resolver las causas
del trastorno, para que pueda tener una vida sexual satisfactoria.


Según el modelo integrador de terapia sexual, existen cuatro factores que explican
el origen de la disfunción sexual:


1. La historia del aprendizaje: abarca las experiencias que ha tenido la persona en su
niñez y en su adolescencia, por ejemplo una conducta sexual negativa en su entorno,
experiencias sexuales tempranas o una orientación sexual inadecuada.


2. Los factores físicos: se refiere a la presencia de enfermedades orgánicas, adicciones o
uso de ciertos medicamentos.


3. El factor relacional: explica el papel que juega el síntoma en la relación global de la persona.
Con frecuencia el síntoma es visto solo como un elemento perturbador, pero también suele
tener un propósito funcional para el mantenimiento o el equilibrio de la relación de pareja.


4. El factor cognitivo: son las construcciones mentales que tiene el individuo, es decir,
sus esquemas, actitudes, paradigmas, creencias, pensamientos y supuestos
acerca de la sexualidad.

Estos cuatro factores se evalúan en las sesiones terapeuticas. Para hacerlo,
utilizamos diversos métodos que van desde la entrevista clínica hasta la
aplicación de pruebas psicológicas tipo test.
En términos generales estas son las bases con que abordamos los trastornos sexuales.
Las técnicas a utilizar varían en cada caso. Puede ser que la terapeuta dirija el tratamiento
a una sola persona, o bien a una pareja.
El procedimiento puede apuntar al entrenamiento de nuevas habilidades sexuales,
a la atención de otros problemas psicológicos asociados, a la desensibilización
de la ansiedad o a la toma de conciencia de los pensamientos automáticos